No olvidemos el SIDA

Artículo publicado originalmente en Alfa Hélice

En la imagen vemos un gráfico en el que se compara el número de personas a las que puede contagiar una persona enferma. Comparar VIH con Ébola nos puede ayudar a disminuir la alarma de este último, ¿no?

En la imagen vemos un gráfico en el que se compara el número de personas a las que puede contagiar una persona enferma. Comparar VIH con Ébola nos puede ayudar a disminuir la alarma de este último, ¿no?

El virus del Ébola, tema candente donde los haya, ocupaba hace unos meses numerosas portadas de los medios de comunicación internacionales, e incluso ahora sigue presente en gran parte de las preocupaciones sociales. Sin embargo, no hay que olvidarse de un devastador virus que, desde su aparición pública en 1981, ha infectado a más de 75 millones de personas y se ha cobrado la vida de más de 25 millones. Hablamos del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), procedente de chimpancés, causante del Síndrome de la InmunoDeficiencia Adquirida, o SIDA.

¿Dónde y cuándo surgió?

A principios de octubre se publicó en Science un estudio en el que se determinaba que la pandemia surgió en Kinshasa (República Democrática del Congo) alrededor de 1920. El crecimiento de Kinshasa y las demás ciudades congoleñas, así como la exitosa red de ferrocarriles, el tráfico de trabajadores sexuales y la posterior independencia de las colonias en los años 60, fueron factores clave en la expansión del virus. Sin embargo, no fue hasta 1983 cuando, tras los primeros casos de la enfermedad en los países desarrollados, se catalogó a este virus que, a ritmo de Queen o Alaska y los Pegamoides, iba tomando fuerza e infectando allá donde pisaba (o allá donde se endocitaba, en este caso). Pronto se observó que este agente estaba asentado en poblaciones heterosexuales (sí, en un principio se asociaba a drogadictos y homosexuales) de África central y oriental, pero estos casos habían permanecido ocultos para la ciencia, ya que “no interesaban” (hecho que nos recuerda a la actual crisis del Ébola).

¿Qué le caracteriza?

Dallas Buyers Club (2013), Precious (2009), Philadelphia (1993), e incluso grandes películas españolas como la almodovariana Todo sobre mi madre (1999), no sólo tienen en común que han sido galardonadas con el idílico Óscar, sino que todas ellas nos cuentan [SPOILER: trágicas] historias sobre el VIH en esas épocas de desconcierto ante la nueva enfermedad.

Este virus es del tipo retrovirus, es decir, su material genético es ARN en vez de ADN, ¿esto qué significa? El virus, como vemos en la imagen, entra en la célula, la cual suele ser un linfocito o un macrófago, por un proceso de endocitosis. Una vez dentro, para llevar a cabo el ciclo infectivo en su totalidad, necesitará a la enzima transcriptasa inversa, la cual permite obtener ADN a partir del ARN. De este modo, el virus será capaz de integrarse en el genoma de nuestras células, constituido por ADN.

Infección y multiplicación del VIH en las células. Fuente: Averroes Blog.

Infección y multiplicación del VIH en las células. Fuente: Averroes Blog.

El VIH ataca al sistema inmune, nuestra principal arma de defensa ante infecciones y tumores, de manera que si este está debilitado, la vulnerabilidad a este tipo de males será más alta. Una vez que el virus infecta al organismo, aunque podemos encontrar partículas virales en fluidos como la saliva y las lágrimas,realmente la cantidad es ínfima y, de hecho, se ha demostrado que sólo la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna actúan como vías de transmisión. Además, la persona a infectar ha de tener “puertas de entrada” para el VIH (pequeñas lesiones de la piel o las mucosas) para que este sea capaz de llegar a la sangre y ponerse en circulación.

Nuestro blog amiguete “Y sin embargo la ciencia” nos mostró algunas de las campañas publicitarias que, una vez conocidas las vías de transmisión, ayudaron a calmar el clima de confusión que había causado esta terrible pandemia:

¿Se puede combatir?

Sabemos que el VIH acaba con las defensas de nuestro cuerpo, pero además hay que añadir que tiene una enorme capacidad de mutación (más que el de la gripe, incluso). El multiplicarse tan rápido en las células hace que cometa muchos errores al copiar su genoma, lo que le hace producir progenies diferentes. En un mismo paciente se pueden identificar varias estirpes genéticamente distintas, así que imaginad la variabilidad que habrá entre individuos. Esto complica el hecho de crear vacunas y fármacos específicos, por lo que, de momento, se aplican combinaciones de fármacos, los cuales tienen, aparte de un precio desorbitado, importantes efectos secundarios.

Aunque a partir de 1996 la incidencia del virus ha ido disminuyendo gracias al tratamiento, el diagnóstico temprano sigue siendo esencial, ya que los diagnosticados más tarde se recuperan peor. Además no debemos olvidarnos de nuestras sabias abuelas que nos decían: “Más vale prevenir que curar” y, por tanto, para prevenir, se debe hacer uso de las clásicas medidas de prevención e incluso de las nuevas, como el gel antirretroviral (exclusivo para evitar infecciones de VIH y aún en periodo de prueba), que se puede aplicar después de haber mantenido relaciones sexuales.

Gracias a los avances en la investigación, los retrovirales han convertido al SIDA en una enfermedad crónica y sólo se conoce un caso que se ha librado de este micromonstruo: Timothy Brown, que se curó tras recibir un trasplante de médula ósea de un donante genéticamente resistente al VIH. Sin embargo, no debemos olvidarnos de que este virus todavía se encuentra muy cómodo entre la población (por no hablar de que el 80% de los infectados y el 70% de las muertes se han dado en el África sub-Sahariana, zona a la que le es imposible acceder a los tratamientos actuales).

Fuente: Taringa.net

Fuente: Taringa.net

Hoy, 1 de diciembre, celebramos el Día Internacional de la Lucha contra el SIDA y desde Alfa Hélice hacemos un llamamiento para NO OLVIDAR. No olvidar la debilidad del hombre ante este tipo de amenazas, no olvidar los millones de víctimas, no olvidar los avances, no olvidar que la lucha continúa y, sobre todo, no olvidarnos de las investigaciones que están por venir.

Referencias

  • Imagen de la portada: Seth Pincus, Elizabeth Fischer y Austin Athman, “HIV infecting a human cell”
  • Javier Sampedro, La Tormenta perfecta que originó el SIDA, El País (octubre, 2014)
  • “El VIH cumple 30 años”, NAUKAS (noviembre, 2013)

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