¿Quién mató a Dios?

Artículo publicado originalmente en Alfa Hélice

Si quieren loar a la persona que mató a Dios no busquen en el entorno de Nietzsche. Pidan la lista de tripulantes del H. M. S. Beagle. Así de rotunda es la reflexión de Javier Sampedro sobre el personaje del que hoy, 12 de febrero, celebramos el ducentésimo sexto –uf– el 206 aniversario de su nacimiento: Charles Darwin. Si hacemos el cálculo, nuestro personaje inglés nació en 1809 y no le hace falta mucha carta de presentación, ¿no?

El 27 de diciembre de 1831, Darwin, recién licenciado en Teología por la Universidad de Cambridge y convencido de toda palabra que se encontrara en La Biblia, se embarcó a bordo de la segunda travesía del Her Majesty’s Ship Beagle (o H. S. M. Beagle), hecho que desembocaría en una de las mayores aportaciones al mundo de la Biología y, por qué no, al pensamiento occidental.

Viaje Beagle

Casi cinco años a bordo del H. M. S. Beagle.

Darwin regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836 y trajo consigo una serie de pinzones que recolectó en las Galápagos. Las características de este tipo de pájaro variaban de una isla a otra, lo que le llevó a preguntarse por qué el Creador había decidido diseñar variedades ligeramente distintas de estos pinzones si con una sola hubiera conseguido repoblar todo el archipiélago. Esta cuestión ponía en peligro la creencia mundial de la estabilidad de las especies, por lo que decidió enviar estos ejemplares a varios especialistas.

Pinzones Darwin

Conclusiones acerca de los pinzones. Fuente: Sin Dioses Blog.

Darwin estaba al tanto de las teorías evolutivas que se formularon a manos de Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829) y su olvidado abuelo Erasmus Darwin (1731-1802), los cuales propusieron que la evolución se producía adquiriendo nuevos caracteres que se podrían transmitir a la descendencia. Por su parte, las observaciones de los pinzones le sugerían que la evolución ocurría de verdad, e incluso le llevaron a apartar algunas creencias religiosas de las que tan convencido estaba. Desgraciadamente (o afortunadamente, según cómo se mire), también estaba al tanto de la demolición que sufrieron las anteriores teorías a manos del conservadurismo.

Por ello, el principal objetivo de Darwin fue encontrar una teoría científicamente coherente para demostrar la evolución. Y la encontró. Fue un 28 de septiembre de 1838, pero, puede que por precaución, no decidió publicar su magnánima obra El origen de las especies hasta 21 años después.

El mecanismo que proponía era el de la selección natural, el cual nos describe perfectamente @QuantumFracture en el siguiente vídeo:

Caricatura Darwin

Una de las caricaturas más famosas que se hicieron de Darwin, al que le representa con cuerpo de mono. También podemos presentarla como una alabanza a la ignorancia: Darwin en ningún momento afirmó que el hombre descendiese del mono, sino que compartía un antepasado común con él.

Esta explicación tan sencilla supuso el comienzo de la Biología moderna, ya que demuestra que los organismos que pueblan la Tierra no están ahí por intervención divina, sino que, gradualmente y al azar, han ido experimentando un proceso de evolución que les ha llevado a ser lo que son ahora. Pero no penséis que esta teoría fue acogida con los brazos abiertos, no, como todas las teorías que desmontan los pilares de fe, se topó con grandes detractores.

El darwinismo proporcionó la capacidad de predicción y, poco a poco, ha ido sufriendo ligeras reinterpretaciones para dar lugar a lo que hoy conocemos como neodarwinismo. Sin embargo, ni el propio Darwin era un ultradarwinista y, desde luego, si viviera en nuestra época, con los grandes avances de la Biología, menos. El darwinismo es una explicación de la evolución como tal, pero el descubrimiento de la estructura celular, la Biología Molecular, la teoría endosimbiótica, la genética, el paradigma EVO-DEVO, etc., proponen nuevas paradojas que pueden llegar a desestabilizar la ortodoxia darwiniana.

Pero oye, hoy es el día de Darwin y su teoría de la selección natural, y no por ello vamos a quitarle el protagonismo que se merece.

Referencias

  • Imagen de la portada: Escena de la película “2012”.
  • Javier Sampedro, Deconstruyendo a Darwin  (2002). Darkontos Bolsillo 3ª Ed.
  • www.biografiasyvidas.com

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