Crónica de una fiesta anunciada

Eran las 20:06 y la Doctora Carmela Calés Bourdet pedía silencio y se adueñaba por unos minutos del micrófono del Café Moderno de Madrid. ¿Nos iba a deleitar con una canción? No, nos quiso presentar a Andrea Martos (@luluariass en twitter), bioquímica (Universidad Autónoma de Madrid, UAM) y máster en Ingeniería y Diseño farmacéutico (Universidad Técnica de Dinamarca, DTU). Actualmente (y gracias al entusiasmo y curiosidad científica que profesa), se encuentra centrada en la investigación de anticuerpos contra la mordedura de serpiente. Sin embargo, hoy nos venía a hablar de la técnica de ingeniería genética CRISPR Cas (pronunciado “crisper cas“. De nada) y la revolución que ha supuesto desde sus albores, a finales de los años 80, hasta nuestros días. Andrea nos habla de ello en esta ocasión pero, como ella dice, es una revolución de todos, un motivo para volver a hacer fiestas. Al final, no era tan descabellado comenzar con un “que fantástica, fantástica esta fiesta”, por ejemplo.

Andrea Martos, comenzando su charla. Foto: Twitter, @UAM_Gazette

Andrea Martos, comenzando su charla. Fotografía de la cuenta de twitter @UAM_Gazette.

Tras una necesaria introducción a las células y al ADN, el lenguaje de la vida, Andrea soltó la bomba: “Hay CRISPR en tu yogurt”.  Pues sí, la historia de esta técnica comenzó a ponerse seria cuando Rodolphe Barrangou, empleado en la empresa láctea Danisco, demostró que las bacterias lácticas que utilizaban en su empresa podían defenderse de la infección de virus a través del sistema CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats). No se si traduciéndolo hago un favor al lector, pero se trata de unas repeticiones palíndromas agrupadas cortas y regularmente interespaciadas que se encuentran en el genoma bacteriano y que le permite incorporar fragmentos del genoma de un virus a su propio material genético, para después poder evitar la infección de este virus. Es, por así decirlo, el sistema inmune de estas bacterias. Gracias a esta investigación, fruto del interés empresarial para la mejora de la producción y a las observaciones previas de Francisco J. M. Mojica (por cierto, alicantino y, cruzo los dedos, merecido premio Nobel) y las de Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier, se ha descubierto una herramienta de edición genética que funciona como unas “tijeras” para cortar un gen cualquiera y, lo importante, lo hace de manera exitosa y a bajo coste. Una herramienta que puede dar solución a numerosas enfermedades, a la resistencia de las bacterias frente a los antibióticos, a los nuevos transgénicos, etc.

Esta técnica permite una edición específica de casi cualquier punto del genoma y, por eso, Andrea también apela a la prudencia y no a los perros verdes. Ella misma nos dice:

El que está en juego ahora es nuestro yo más íntimo y este, a su vez, será objeto de la experimentación y la regulación.

Es por esto que Andrea, maravillada, cree en la necesidad de una sociedad formada que establezca los límites de esta herramienta de edición genética y que afronte lo que hoy ya es una responsabilidad y no una vaga promesa.

Lee Lawrie.

Lee Lawrie. “Atlas” bronce (1937). Desde Rockefeller Center (Nueva York), clama al objetivismo. Fotografía de Mike Goldberg.

Concluida su oratoria, comenzó el turno de los asistentes que, entre preguntas y respuestas, iban generando un clima de reflexión que creo (y espero) que todos rumiásemos posteriormente. ¿No vamos con esta técnica, la cual disminuye la variabilidad genética, en contra de la evolución?¿Son las batallas legales por las patentes y el miedo los únicos problemas a los que se enfrenta CRISPR Cas?¿Estamos ante un nuevo cambio sociocultural que podría dar paso a la discriminación genética? Para esta serie de dilemas a los que nos enfrentamos anoche, Andrea nos recomienda El Cisne Negro: El Impacto de lo Altamente Improbable, de Nassim Nicholas Taleb y vuelve a llamar a la prudencia. La Doctora Carmela se suma a ello y nos deja como conclusión una frase que no hace falta rumiar, si no guardarla en la mochila de nuestra vida:

No hay que poner el acento en la herramienta, si no en su uso y la concienciación social.

Si a usted, que me lee, esta fiesta le ha sabido a poco, espere a leer “Volver a hacer fiestas” de Andrea Martos, un ensayo en el que repasa, tras un duro trabajo de documentación y ordenamiento de la información, toda esta revolución. Después, si quiere, me cuenta y, por qué no, nos vamos de fiesta.

Experiencia:

Andrea Martos “CRISPR CAS, la revolución de todos” (8/02/2017). Cafe Scientifique organizado por la Unidad de Cultura Científica de la Universidad Autónoma de Madrid. Temporada 2016/2017, 2º Cuatrimestre.

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